Fases del duelo migratorio

Fases del Duelo Migratorio

Todo duelo atraviesa diferentes etapas en el tiempo, hasta que se supera.

En el caso del duelo migratorio, estas fases no siempre cumplen el orden establecido y en algunos casos pueden ser incluso recurrentes, como ya comentamos en el post “Características del duelo migratorio”.

Una vez más, cada persona de forma individual es la que marca los tiempos y su gestión personal al respecto, no teniendo que cumplirse en todos los casos.

Las 5 fases clásicas son:

  1. Negación: Esta es la primera fase donde seguimos conectados totalmente con el contexto del que hemos salido como si nada hubiera cambiado. Seguimos conectados a las personas y a las cosas (programas de TV, teléfono, amigos…) con la misma intensidad que antes de irnos, sin permitirnos empezar y sin cortar el ritmo de nuestra anterior vida.

  2. Rabia: Esta etapa es una de las más persistentes, ya que generamos unas expectativas del lugar tan altas, que generalmente es muy complicado que se cumplan tal y como habíamos pensado. La realidad es diferente y al ver cómo son las cosas, nos enfadamos y nos frustramos ante el cambio, apareciendo así la rabia.

  3. Negociación o culpa: Empezamos a evaluar si merece la pena o no el precio de vivir fuera, aparecen las dudas sobre la decisión y nos planteamos la variable de quedarnos o volver. La culpa entra en juego con el estado emocional, culpa de estar enfadado/a, triste, culpa de estar lejos, conflicto en la relación de pareja, niños que se crían sin abuelos, familiares que enferman, fechas importantes que nos perdemos…

  4. Tristeza y Depresión: Cuando el desarraigo es muy intenso, sentimiento constante de pérdida o las expectativas se ven frustradas cronificándose en el tiempo, deriva en cuadros de depresión, aislamiento y conflicto interno.

  5. Aceptación: La etapa de la superación del duelo, donde aparecen la aceptación de lo que es y lo que está.
    Se aprende a soltar, a deja ir lo que no te deja avanzar y a incorporar lo nuevo que el lugar te ofrece, empezando a tener nuevas metas y retos; conformando la nueva identidad más completa de la persona, con el aprendizaje del proceso.

El duelo implica la aparición de emociones como miedo, culpa, tristeza, rabia… que de no gestionarse correctamente, quedarán enquistadas complicando el proceso.

Esta montaña rusa de emociones nos preparan para el reto que tenemos por delante y nos ayudan a despedir la etapa anterior.

Nos ayudan a fortalecer nuestros recursos propios y nuestra resiliencia frente al cambio.

La gestión de este flujo emocional, nos prepara para la aceptación y el aprendizaje en el final del duelo.

La parte positiva del proceso es la reestructuración de nuestra identidad, eliminando prejuicios anteriores y abrazando el cambio y los aportes de la nueva cultura con la nuestra.

Se reconstruye una identidad más enriquecida y más completa sumando e incorporando a nuestro origen y pasado, lo nuevo aprendido.

*Si quieres saber cómo puedo ayudarte en este proceso, no dudes en contactarme a través de mi email hola@maradespujolcoach.com , o bien solicitando una cita gratuita para conocernos en persona.

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